La poesía TAMBIÉN es vivencial
- Claudia Maiocchi
- hace 13 horas
- 2 Min. de lectura
Los que la practicamos partimos de una imagen, de un verso que nos asalta la cabeza y nos persigue. De un ritmo —se parece a la música y juega, igual que ella, con el silencio. No es posible asirla o “entenderla” sólo con la razón... Pide cuerpo, hemisferio derecho, un poco de locura. Tiene sus propias reglas. Y también las rompe. Aquí, Lali Luna cuenta e ilustra su experiencia como poeta en el TEV.
Tres poemas
Cuando empecé el Taller, mis producciones mostraban con claridad la influencia de algunos poetas que me han conmovido siempre. Estos versos que siguen, del poema “Labios rojos” son, de alguna manera, un homenaje a García Lorca:
Ayer soñó con sus ojos,
con sus ojos de gitano.
Sus manos fuertes, fogosas.
Y los cuerpos se enlazaron.
Las familias sentenciaron:
Es preciso separarlos.
En noches y madrugadas
los sueños la atormentaron.
Y en aquel último sueño
ella tuvo el beso ansiado.
(Nadie entiende de ese amor:
ese amor de desquiciados).
Un beso rojo en los labios,
Un beso rojo en la espalda.
Y en los ojos de los otros
ese amor que canta y canta.
Estallaron las estrellas
Como farolas del aire.
El cielo se quedó a oscuras;
El mundo se puso en pausa.
(…)

Y sigue.
Luego llegaron las consignas y el desafío de trabajarlas en formato poema. Por ejemplo, para ejercitar la observación y el uso de los sentidos, la propuesta era pelar y/o comer una fruta y contarlo paso a paso. Surgió así “Yo, naranja”:
Los azahares susurran
en mi patio de naranjos;
como en una ceremonia
sacrificial
me abalanzo en el aire
latente, filo en mano.
Mis ojos rastrean ya su presa
y de un golpe certero,
corto el dócil tallo
y capturo mi naranja.
¿Sabrás a veneno dulce
de un deseo inconcluso
sin cicatriz que abrazar?

Vamos con uno más. La fuente, recrear un cuento tradicional. Al trabajo le puse como título “Rapunzel blindada”. Comienza así:
Hilvano e hilvano trenzas
Trenzas hechas de palabras,
punto y coma de la aguja.
Bordo mi escape, mi historia
de versos arrinconados
en baúles de doncellas,
sumergidas y olvidadas.
Al ras de sueños callados
cambio la letra, la historia,
sujeta en cordones plata,
ramos en verso enredados.
Luz de cosquilla en mis dedos,
Luciérnagas, letras pintadas,
Y el lienzo de mi destino,
rugido de mis pesares.
Voy entretejiendo amores,
amores de los pasados…
Mi vestido deshilacha
la torre tan empinada…

Bueno, eso es todo. Sólo contarles que al preparar esta selección me di cuenta de que a lo largo del año escribí más de treinta poemas. Y el grupo ha sabido escucharme, alentarme, acompañarme.
Gracias.
Lali Luna – Buenos Aires





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