Un cuento premiado: "La anacahuita"
- Claudia Maiocchi
- 10 ene
- 2 Min. de lectura
El relato de la autora Elizabeth Rodríguez resultó seleccionado como finalista (entre 521 textos) en el Concurso Internacional de Cuento “Maldad”, organizado por Ediciones Luminaria. La obra, junto con la ganadora y los demás textos finalistas, será publicada en una antología en papel.
En virtud de ese compromiso contractual, no podemos publicar el cuento completo: las bases de los certámenes suelen incluir cláusulas de exclusividad.
Sin embargo, sí cabe compartir un fragmento y destacar algunas razones que esgrimió el jurado para distinguirlo. Coincidimos, en el marco de una evaluación tan positiva, con el foco que hizo en la capacidad demostrada por la autora para tocar el tema de la maldad, del horror, con delicadeza, sensibilidad y sin recurrir a golpes bajos. No hay una poetización del hecho brutal que se narra, pero el punto de vista elegido y bien trabajado deja al lector, al mismo tiempo, en estado de estupor y de belleza.
Cuando el cuento se leyó en el encuentro presencial del 10 de octubre, a todos nos embargó una emoción profunda y el silencio que antecedió al aplauso también habló por sí mismo.
Un dato curioso: el texto arranca con un clásico del TEV:

"Estoy en uno de esos días en que no sé qué escribir.
De pronto, cierro los ojos y viene a mí una historia que ocurrió hace mucho tiempo. Cuando empiezo, alguien sale de mi mente y dice: Déjame contarla a mí. Yo estaba ahí disfrutando mi juventud en esos momentos.
Lo pienso un segundo. Será atrevido,... Pero sí, me digo y le digo: Cuenta".
Y entonces el árbol toma la palabra. Cuando "el bloqueo" nos sorprende trabajando, la inspiración llega. Al revés no funciona.
Citamos a continuación el comentario del jurado, en un dictamen que otorgó a "La anacahuita" y puntaje de 93/100, en base a los criterios de originalidad y enfoque narrativo, impacto emocional y reflexivo, profundidad en el tratamiento del tema, calidad literaria y estilo y capacidad de incomodar, interrogar o transformar: La voz narradora ofrece una mirada conmovedora desde lo vegetal, sin recurrir a ornamentos o eufemismos. El horror se manifiesta sin estallar. Cada escena construye una intimidad que incomoda sin exponer. La violencia estructural y el silencio adulto adquieren una dimensión aún más cruel por medio del punto de vista elegido".
Con alegría y orgullo compartido, felicitamos entonces a Elizabeth Rodríguez, nuestra "Eli", de Colonia del Sacramento, y quedamos a la espera de la antología.
Enhorabuena.




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